ESTRES Y CONDUCCION

  • Posted on: 21 January 2018
  • By: jose

 

Estrés y conducción de vehículos

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Estrés y conducción de vehículos

El estrés (del latín stringere ‘apretar’​ a través de su derivado en inglés stress ‘fatiga de material’) es una reacción fisiológica del organismo en el que entran en juego diversos mecanismos de defensa para afrontar una situación que se percibe como amenazante o de demanda incrementada.  El estrés se produce generalmente cuando la persona vive una situación en la que las exigencias físicas o psíquicas requieren un sobreesfuerzo prolongado.

Tres son los elementos fundamentales que confluyen en la aparición del estrés:

  • El entorno
  • Las respuestas fisiológicas ante él
  • Y los pensamientos negativos de quien lo sufre.

Cuando se produce cualquier cambio, se requiere una adaptación por parte de nuestro organismo, esta nueva adaaptación puede ser origen de estrés.
Son varias las causas que pueden dar lugar a la aparición del estrés: exceso de trabajo, ritma de vida acelerado, la inseguridad o la frustración, profesional o personal, etc.

Para evitar los problema asociados a la conducción con estrés es importante conducir con pruducencia, incluso, en casos extremos, no hacerlo. También puede resultar importante acudir a un especialista en este tipo de trastorno.
El estrés puede afectar de forma importante a las capacidades de los conductores que lo padecen al disminuir de manera sensible la capacidad del conductor para concentrarse.
 

En el estrés se puede diferenciarse varias fases:

  • Fase 1 o de alarma: Se acelera la actividad del individuo provocando un proceso de incremento de recursos (atención, memoria, activación fisiológica, rendimiento, etc) que hace aumentar la productividad. Existe una potenciación de los mecanismos de alerta y en general un aumento de las funciones vitales. Estos efectos, de entrada no afectan negativamente a la conducción, pero si pueden suponer en el conductor un mayor nivel de agresividad, impaciencia y aumento a la predisposición a realizar una conducción temeraria con la toma de decisiones arriesgadas.
  • Fase 2 o de resistencia: El organismo intenta mantener el nivel de incremento de las defensas por encima de las posibilidades energéticas del propio organismo produciendo un desgaste importante en las propias capacidades.
  • Fase 3 o de agotamiento: En esta última fase se deteriora la habilidad para recibir y procesar la información y disminuye el nivel de atención y concentración ante los estímulos (luces,señales,etc). Las capacidades del conductor se ven seriamente disminuidas.

Dentro de la conducta también existen ritmos de tipo ultradiano que se producen más o menos cada 90 minutos, a partir de ese momento existe una cierta tendencia a perder concentración y a dispersar la atención.
Por ellos , cada hora y media , aproximadamente, es práctico realizar pausas de unos minutos.
Los ciclos de los que se está hablando no son rígidos. Cada individuo presenta unos ritmos personales, flexibles para adaptarse a gran variedad de circunstancias.

Estudio de la DGT sobre el estrés en la conducción AQUÍ

Vídeo extraido del programa de TVE Seguridad Vital

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