Los factores predisposicionales para conducir

  • Posted on: 24 December 2020
  • By: tuteorica

La capacidad de conducir

Las capacidades para conducir vehículos
Habilidades y capacidades para conducir

Los factores predisposicionales dotarían al conductor de la capacidad para conducir y constan fundamentalmente de dos elementos:

  1. Las aptitudes psicofísicas (idoneidad para la conducción) 
  2. Los conocimientos aprendidos (cualificación para la conducción)

La idoneidad para la conducción

 

En el ámbito de la idoneidad para la conducción las diferencias individuales en las aptitudes juegan un papel crucial. Las aptitudes requeridas para el manejo de un vehículo serían todas aquellas relacionadas con la capacidad de conducir para adaptarse a las as exigencias que impone una situación de conducción:

  • habilidades perceptivas (agudeza visual, visión periférica, percepción del movimiento, discriminación del color, etc.),
  • habilidades atencionales (orientación de la atención, selección de la información y mantenimiento de la atención)
  • y habilidades motoras (coordinación y rapidez de movimientos). 

Es importante resaltar que no todas las personas contamos exactamente con las mismas capacidades. Mediante las revisiones psicotécnicas realizadas en los Centros de Reconocimiento de Conductores se garantizan los mínimos imprescindibles para una conducción segura mínima. Pero las diferencias individuales de las personas se traducen también en grandes diferencias entre las capacidades de los distintos conductores. 

No cabe duda de que estas capacidades son la materia prima que posibilita tomar una buena decisión posteriormente, pero sería excesivamente simplista pensar que conducir es una mera cuestión de habilidades y no tener en cuenta los otros factores que explican el comportamiento del conductor tales como unos conocimientos y actitudes adecuadas sobre seguridad vial. Estos últimos factores pueden servir para que la persona sea consciente de sus limitaciones y buscar estrategias para compensarlas y así poder realizar también una conducción segura. Por ejemplo, si una persona conoce sus limitaciones en cuanto a su escasa coordinación, una estrategia podría ser circular a menor velocidad en trayectos complejos, etc.

La cualificación para la conducción

 

La formación del conductor
La formación formal de futuro conductor

Es evidente que nadie nace sabiendo conducir. Venimos al mundo con unas capacidades básicas perceptivas, atencionales y motoras, pero que no son suficientes por sí solas para manejar un vehículo. Es necesario desarrollar posteriormente toda una serie de habilidades motoras, cognitivas y actitudinales directamente relacionadas con la conducción, aparte de los conocimientos técnicos necesarios. Existen dos tipos de aprendizajes: 

  • Aprendizajes formales previos: son aquellos que se dan básicamente en los centros de formación de conductores.
  • Aprendizajes informales: entre los que tenemos aquellos aprendidos al observar el comportamiento de los demás antes de ser conductores (por ejemplo, observando de pequeños a nuestro padre desde el asiento trasero) y todo lo que aprendemos de nuestra propia experiencia real con el tráfico. 

Pero un conductor cualificado no es sólo aquel que ha aprendido todas las habilidades necesarias para el control del vehículo y el conocimiento de Ia normativa, sino que va mucho más allá. Nos referimos, por un lado, a Ia importancia de las actitudes que se generen hacia esos conocimientos formales e informales, hacia las normas de convivencia en el tráfico y hacia la conducción y la seguridad vial en general y, por otro lado, a la influencia de la experiencia, que lleva al conductor a realizar una verdadera adaptación a las condiciones de circulación complejas después de varios miles de kilómetros recorridos. La experiencia, por su parte, nos permite identificar situaciones de riesgo antes de que estas lleguen finalmente a producirse, a anticiparnos cuando identificamos, a partir de pequeños signos, que previsiblemente otro conductor va a realizar una maniobra peligrosa. Aunque también es cierto que esta experiencia puede dar lugar al efecto contrario al deseado y producir siniestros viales, nos referimos a esos conductores experimentados que pecan de exceso de confianza teniendo un comportamiento más arriesgado del que sería deseable.                

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